jueves, 15 de marzo de 2012

Ahora, baranda en la cama


Por miedo a que se levante enajenada o se caiga en la oscuridad, hemos decidido ponerle una baranda en la cama como a los niños pequeños. Y es que su genio y su ímpetu hace que a veces se ponga muy activa, no porque haga algo sino porque no para quieta.
En algunas ocasiones, esta inquietud también la sufre por la noche y tiende a levantarse de madrugada pensando que es por la mañana y vestirse. Su torpeza y su falta de memoria hace que estas actividades cotidianas no las desarrolle con normalidad y ya ha tenido algún que otro leve incidente.
Como dice el refrán, “prevenir es mejor que curar”, por lo que la baranda nos hace estar más tranquilos. Sin embargo, alguna vez nos ha sorprendido al bajarse de la cama por los pies. Algo impensable ya que la mayoría de los días necesita ayuda hasta para levantarse del sillón o la silla.

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