sábado, 9 de julio de 2011

He vuelto y… me ha reconocido

He vuelto, he vuelto… me ha llevado mi tiempo pero, por fin, estoy aquí, en su casa, y esta vez SI que me ha reconocido. No le dijimos cuando llegaba porque llegaría tarde y ella necesita irse a dormir a su hora pero por la mañana cuando me levanté ella estaba desayunando y me dijo ‘Pero hija, qué haces aquí? Cuándo has llegado?’ y me llamó por mi nombre.

Además, no sólo me reconoció a mí sino que también a mi pareja quien se levantó un poco más tarde. Cuando apareció, yo misma le pregunté si sabía quién era e inmediatamente ella me dijo su nombre.

Algo increíble después de que en Navidad ni una sola vez me llamase por mi nombre. Algo que nos alegra porque podemos seguir trabajando para que nos siga reconociendo.

Eso sí, no era consciente del tiempo que llevábamos sin vernos. Me saludó como si nos hubiéramos visto la semana pasada o hace unos días.

viernes, 3 de junio de 2011

El 11-S

Justo hoy he visitado el primer parque de bomberos que acudió al Pentágono el 11-S. La historia la conocemos todos y los actos se multiplican en este décimo aniversario; sin embargo, verlo te hace pensar, otra vez, en lo que ocurrió, en los centenares de personas que murieron y en como edificios que parecían firmes se vinieron abajo como un castillo de naipes.

Este blog me lleva a unir ese once de septiembre de 2001 con ella y su reacción. Entonces nadie pensaba que pudiese tener Alzheimer (aunque, si lo pensamos ahora, ya tenía despistes) y su reacción fue totalmente sensible y compasiva con todo lo que estaba pasando.

Todos lo vimos en directo y nos quedamos asombrados y sin palabras al igual que Matías Prats que nos lo estaba contando pero ella directamente empezó a llorar. La tristeza la invadió y su sensibilidad con los afectados la hizo recordar los peores momentos que vivió cuando era niña durante la Guerra Civil Española.

Además, no dejaba de repetir que estos acontecimientos originarían una III Guerra Mundial ya que, según ella, cuando comenzó la primera el ambiente estaba igual de cargado y la gente igual de irascible.

Si una noticia de tal magnitud ocurriese ahora, ojala no pase nunca, no creo ni que se enterase. Ya no se sensibiliza tanto. Ya no se interesa por lo que ocurre en el mundo. Ya no escucha las noticias. Ya no saca conclusiones de lo que ocurre a su alrededor. Ahora, simplemente, está ajena a todo.


Pieza de las Torres Gemelas donada por los Bomberos de New York al parque de Bomberos que llego primero al Pentágono.

Primer plano de la pieza de las Torres Gemelas.

Simbolo del parque de Bomberos.

Camión de Bomberos preparado para salir dentro del Parque.

Detalle en el camión de Bomberos.

jueves, 2 de junio de 2011

Las comidas

Siempre ha presumido de estar en un peso ideal para su altura. También nos ha contado mil veces como cuando era joven y cogía unos kilos se quedaba dos días sin merendar y volvía a su talla de siempre pero no necesitaba hacer régimen. Además, siempre ha comido mucho dulce, y en verano helado, porque son su pasión pero ni una cosa ni la otra la hacían engordar.

Ya en la tercera edad, defendía que hay que cuidarse y que ella nunca merienda, sólo toma un café. Aunque no era del todo cierto porque ese café solía ir acompañado de alguna galleta o, en verano, fruta o helado.

Ahora no se acuerda ni de lo que es la merienda. A media tarde cuando le sugerimos tomar un café o comer algo suele decir: ‘Ahora?! Yo no tengo hambre’. Pero lo cierto es que todo lo que le pones delante se lo come.

Lo mismo pasa en el desayuno, el almuerzo y la cena. No tiene hambre pero al final come todo lo que le sirvas. Incluso, a veces, cuando termina dice que se siente mejor. Sin embargo, eso no evita que alguna vez piense que aún no ha comido y quiera repetirlo.

domingo, 29 de mayo de 2011

La hora más temida

Ahora, la hora temida es la de cenar e irse a dormir ya que se pone nerviosa esperando a su marido o a su padre (ambos murieron) y no quiere ni comer ni ir a la cama.

Por motivos laborales, su hijo viene muy tarde de trabajar y, como os comente en ‘Paciencia, PACIENCIA, con el paciente’, lo confunde con ellos. Así que esta esperando toda la noche a que él llegue.

Antes era más fácil porque él llegaba sobre las 10 de la noche pero ahora regresa después de media noche por lo que tenemos que luchar contra su memoria para que cene y/o se vaya a dormir. Pues dice que no quiere comer sin su marido/padre ni tampoco se quiere ir a dormir sin que él llegue a casa.

Su cuidadora intenta que esto no ocurra pero es difícil, casi imposible, de pronosticar y más aún de evitar por lo que las frases que con más miedo pronuncia son ‘Hora de cenar’ y ‘Vamos a dormir’. Además, a veces, cuando consigue meterla en la cama tras haber comido algo, no se duerme y se levanta una decenas de veces hasta que por fin el cansancio la rinde o llega su hijo. Ni siquiera los relajantes o las tilas la hacen olvidarse de ello y descansar.

viernes, 27 de mayo de 2011

La misa diaria

Debido al aburrimiento que sufre no hacemos más que buscar entretenimientos para ella pero ninguno funciona. Por ahora, sólo una cosa la entretiene: ir a misa.
Desde hace unas semanas va cada día y llega la primera y se va la última. Dicho así no suena mal, la peor parte es que ni duerme siesta ni deja descansar a los demás pensando que tiene que ir a la iglesia.

La Eucaristía se celebra a las 7 de la tarde y desde las 4 le está diciendo a su cuidadora que se tiene que arreglar para ir a misa. Por mucho que le explicamos que no, que es demasiado temprano se pone nerviosa y eso no la deja echarse la siesta. Así que cuando vuelve de misa, antes de las 8, se sienta en su sillón y en pocos minutos ya esta dormida.

No sabemos si es que se cansa porque, para que haga algo de ejercicio, la llevamos andando o es que se relaja porque ya no tiene nada que hacer y por eso se duerme.

Sea como sea, la cuestión es que lo que la beneficia por un lado, caminar y entretenerse, la perjudica por otro, se pone nerviosa y desespera a quienes la rodean.

jueves, 26 de mayo de 2011

Con compañía

No le gusta estar sola así que cuando mejor está son los tres días a la semana que también esta el padre de su cuidadora. él es mayor que ella pero su cabeza, su memoria y sus recuerdos están bien. Además, a él le gusta ver la televisión, escuchar copla, cuidar las plantas… por lo que pasa el día bastante entretenido y ella está distraída.

Cuando él empezó a ir a pasar tiempo con ella estaba bastante pendiente de que nada le faltase. Incluso a veces teníamos la sensación de que lo trataba como un niño pequeño. Luego todo cambió y empezó a distanciarse de él. Es más, por la mañana, por ejemplo, intentaba hacer las camas de todos menos la de él o le preguntaba a todos si querían comer menos a él. Así que pensamos que estaba celosa y por eso no le ayudaba u ofrecía nada.

Ahora le es indiferente pero al mismo tiempo la hace pasar mejores días porque tiene compañía y la aleja de la soledad que siente cuando sólo está su cuidadora. Aún así, a veces, crea problemas en su cabeza y tiene momentos difíciles pero el reloj va más rápido, los días se le hacen más cortos y el tiempo es más ameno.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Abre las puertas que vienen los niños

Hace años que no vive con ningún niño. Hace años que no hay ningún menor a su cargo. El más joven que vive con ella ya está en el cuarto de siglo pero hoy piensa muy segura que hay que esperar a que los niños vengan del colegio.

Son más de las 10 de la noche y hemos cerrado las puertas con llave pero está muy enfadada con nosotros. Dice que lo que hemos hecho está muy feo y eso no se hace. Nos riñe, nos reprende, porque no entiende por qué hemos cerrado las puertas sin que los niños lleguen del colegio.

Le hemos explicado mil veces que ningún niño tiene que venir que somos todos adultos y tenemos llaves. Le hemos asegurado que es la hora de cenar e ir a dormir. Hemos intentado que razone que es de noche y nadie puede estar en el colegio. Pero ella, por fuerza, quiere abrir las puertas para esperar a los niños.

Está nerviosa y no hace más que levantarse para ver si viene alguien y/o abrir las puertas. Incluso la he llamado y no quiere hablar conmigo. Sin embargo, cuando su cuidadora me dice que está preocupada porque los niños no llegan y las puertas están cerrada; ella, por detrás, dice que su cuidadora miente pero al segundo siguiente la escucho decir que va a abrir la puerta para los niños.